Palacio de Justicia

Palacio de Justicia de Córdoba y Paseo Sobremonte. Aproximadamente el año 1940.
Córdoba ciudad, República Argentina.

(Aporte de Guillermo García Marsal/Posted on January 22 2019)
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Palacio de Justicia

El primer antecedente de un edificio público proyectado sistemáticamente con la función de tribunal, fue la Basílica en la antigua Roma. La misma servía para la administración de la justicia y, al mismo tiempo, como lugar de reunión y de contratación. Se levantaba dentro de los Foros o próxima a los mismos, y el ámbito era compartido por los magistrados, que oían las consultas y defensas de los curiales, y por los comerciantes y hombres de negocios que se reunían allí para efectuar sus transacciones.
En Europa, desde la Edad Media y hasta el siglo XVIII, los juzgados o sedes judiciales se localizaban en los edificios de los Ayuntamientos de las ciudades o en los palacios, como en el caso del de Westminster en Londres.
El correlato indiano en el período colonial se da en las sedes de los Cabildos en las ciudades de Hispanoamérica y en las Casas de Cámara y Cadeia en la América portuguesa. Los primeros edificios aislados y de gran escala para cubrir específicamente esta función, se iniciaron en los condados ingleses, por ejemplo York y Chester, desde comienzos y a lo largo de todo el siglo XVIII.
A partir de 1853 y de la sanción de la Constitución Nacional, el sistema instaurado en el país exigió la creación de nuevas sedes para albergar a los tres poderes republicanos. Las mismas comenzaron a concretarse tardíamente, más precisamente desde la década de 1880, en general.
La Casa de Justicia de la nueva ciudad de La Plata, ideada por el entonces Gobernador Dr. Dardo Rocha, fue proyectada por el Arq. Adolfo Buttner y su construcción fue iniciada en 1883, completándose con cárcel de detenidos en 1884.
El Palacio de Justicia de la ciudad de Rosario de Santa Fe, proyectado por los arquitectos ingleses John Henry Curry y Walter Boyd Walker y construido por el empresario catalán Juan Canals, iniciado en 1887/8, se constituye en un referente a nivel nacional.
En 1906 se inician las obras del Palacio de Tribunales de Buenos Aires proyectado por el ingeniero francés Norberto Maillard, que además fue autor de grandes obras como el Correo Central en 1894 y el Colegio Nacional de Buenos Aires en 1908.
La arquitectura de estos edificios sirvió de modelo, por varias décadas, a la producción del Ministerio de Obras Públicas de la Nación, departamentos y dependencias oficiales.
Estos tres antecedentes argentinos sirven de referentes directos para la elaboración de las bases del Concurso de nuestra sede tribunalicia provincial.

Antecedentes históricos del Palacio de Justicia de Córdoba
La sede de los Tribunales cordobeses, hasta la construcción del nuevo edificio del Palacio de Justicia, fue la antigua Casa Ordóñez, una elegante vivienda del siglo XIX, sobre la calle 27 de Abril que, luego de restaurada, hoy alberga a la Biblioteca Córdoba y a la Junta Provincial de Historia, entre otros usos.
Fue en el año 1925, y a partir de una iniciativa del ex Gobernador Julio A. Roca, cuando el entonces Gobernador de Córdoba, Dr. Ramón J. Cárcano, basándose en el Programa de Obras Públicas de 1924, decidió que se elaboraran las bases para el llamado a Concurso de Anteproyectos de la nueva sede.
Se comisionó a la Sociedad Central de Arquitectos de Buenos Aires la preparación de dicho legajo de obra, teniendo en cuenta las características del sitio elegido para su emplazamiento.
Se trataba de la manzana comprendida entre las actuales calles Duarte Quirós al sur, Bolívar al este, Arturo M. Bas al oeste y Caseros al norte; al frente del Paseo Sobre Monte.
Se trata de una implantación característica de la arquitectura institucional oficial: un gran edificio público, de escala monumental, frente a un gran espacio verde que le otorgaría jerarquía y una amplia perspectiva visual, siempre según los cánones urbanísticos vigentes desde fines del siglo XIX.
El Concurso propulsado por Cárcano tuvo una amplia convocatoria a nivel nacional, presentándose veintidós anteproyectos, algunos de ellos, de los mismos autores, aunque con variantes estilísticas en sus fachadas, como sucedió con el Primer Premio de los arquitectos José A. Hortal y Salvador A. Godoy.
Dichos anteproyectos fueron exhibidos en el Salón de Exposiciones de la Sociedad Central de Arquitectos y publicados en la Revista de Arquitectura, editada en Buenos Aires en 1925.
El Jurado del Concurso estuvo integrado por el Dr. Enrique Martínez Paz, presidente del Tribunal Superior de Justicia; el Ing. Francisco Roqué, Director General de Arquitectura de la Provincia; los Arqs. Ezequiel M. Real de Azúa y Jorge Víctor Rivarola, por la Sociedad Central de Arquitectos y el Arq. Alejandro Christophersen, miembro elegido por los concursantes.
Después de 5 días de deliberaciones, el 26 de Octubre de 1925, el Jurado definió el siguiente Orden de Méritos:

1er. Premio, el proyecto presentado con el lema “Sobremonte”, de los Arqs. José A. Hortal y Salvador A. Godoy.

2do. Premio, el presentado con el lema “Aequo”, de los Arqs. Juan B. Durand, C. Pibernat y F. Loizaga, y

3er. Premio, el presentado con el lema “Jure”, del Arq. Raúl J. Álvarez.

Cuando el jurado se expidió y otorgó el Primer Premio al anteproyecto de Hortal y Godoy aludió a que los proyectistas habían confeccionado “un plano práctico y sencillo, sencillez que se traduce en economía, factor fundamental en este caso especial en que la gran superficie a edificar, de acuerdo a las exigencias del programa, no permitía desarrollar un proyecto con ampulosidad …” Destacan, por ejemplo, que solamente tres patios interiores, amplios, surten de luz y aire al edificio, y ponderan la ubicación central y preponderante del gran Salón de los Pasos Perdidos, a cuyo fondo se han ubicado las escaleras y ascensores de uso principal.
Resaltan, también, aspectos funcionales y de usos por la facilidad de las comunicaciones internas y externas y la independencia de áreas específicas, así como la localización preferente del Superior Tribunal de Justicia, Salas de Audiencias, Cámaras y Juzgados.
Los trabajos de construcción del edificio se iniciaron el 27 de Septiembre de 1927 y se concluyeron a comienzos de 1936, siendo Fernando Vannelli e Hijos la empresa constructora que llevó a cabo la obra, con el asesoramiento técnico del Ing. Santiago Allende Posse. El 11 de Febrero de 1936, el Palacio de Justicia de Córdoba quedó formalmente inaugurado, con la presencia del Vicepresidente de la Nación, Dr. Julio A. Roca y el Gobernador de la Provincia, Dr. Pedro J. Frías. Análisis arquitectónico del Palacio de Justicia de Córdoba.
Es uno de los edificios más representativos, entonces, de la ya caracterizada arquitectura del siglo XIX, tanto por su composición académica como por su lenguaje historicista, inscripto dentro de la corriente del neoclasicismo, en la cual se erige como el ejemplo más paradigmático de la arquitectura en nuestra ciudad.
Su presencia monumental jerarquiza el borde sur del Paseo Sobre Monte, ocupando la totalidad de la manzana. Su desarrollo en tres plantas más un nivel de subsuelo, está planteado en la totalidad del perímetro del edificio, al que se incorpora un cuerpo interior en forma de T, que delimita tres patios interiores: uno completo al sur y otros dos, a cada lado del gran Salón de los Pasos Perdidos, al norte. Los ejes axiales de simetría de cada fachada se enfatizan, en cada uno de sus centros, por los cuatro ingresos sobre cada una de las calles colindantes, siendo el de la calle Caseros, frente al paseo, el más jerarquizado y correspondiente al acceso principal. Dicho cuerpo central constituye el gesto más relevante del edificio neoclásico, conteniendo al gran frontis triangular, sostenido por cuatro columnas colosales con capiteles jónicos compuestos, que se replican en idénticas pilastras sobre la envolvente interna. En la misma, se destacan las tres puertas metálicas de ingreso con guardapolvos triangulares, en correspondencia con tres aberturas rectas del nivel superior. El frontis contiene una cartela de mármol, bajo la línea de dentículos, que denomina el edificio, además de expresar, en su tímpano, la función y el significado del mismo, mediante un bajorrelieve del escultor Troiano Troiani que representa a la Justicia, el Derecho y la Ley. Su cielorraso está diseñado como un gran marco perimetral que contiene tres casetones monumentales, correspondientes a los intercolumnios. El cuerpo central está coronado, al igual que los laterales esquineros, por un friso ricamente ornamentado del que sobresalen acroteras de diverso diseño.
Una escalera frontal y una rampa vehicular que se extiende en cada tramo lateral, actúan como basamento del ingreso, acentuado por un revestimiento de granito gris. El gran volumen edilicio, respondiendo a leyes de composición académica, presenta, en cada ángulo, un remate volumétrico sobresaliente que configura las cuatro esquinas.
En el año 1981, en el extremo sur del gran Salón, se erigió el templete que contiene la urna con los restos mortales del Dr. Dalmacio Vélez Sársfield, que fueron trasladados a la ciudad de Córdoba. Para ello, se anuló la circulación del eje central, en ese tramo, construyendo una cámara de cristal templado que no interrumpe visualmente la continuidad espacial.
El gran Salón de los Pasos Perdidos del Palacio de Justicia de Córdoba se constituye en uno de los espacios más armoniosos y significativos del gusto historicista decimonómico, en el que el brillo y los reflejos del piso de mármol Botticcino, reafirman y espejan su magnífica grandilocuencia. Concluyendo este breve análisis arquitectónico, sólo nos resta ponderar esta obra paradigmática de la arquitectura cordobesa de comienzos del siglo XX, declarada Monumento Histórico Nacional en 1982.
La gran masa edilicia del Palacio de Justicia de Córdoba, visualizada desde el Paseo Sobre Monte ó desde el más reciente vacío de la Plaza de la Intendencia al este, conforma, en conjunto con el Palacio Municipal, el borde arbolado de La Cañada y los espacios verdes antes mencionados, uno de los sectores de alto valor arquitectónico, urbanístico, paisajístico y ambiental más característicos y sobresalientes de nuestra ciudad.

(Extracto de “Córdoba y su Justicia II” Contextos y Figuras 1926-2010 Poder Judicial de la Provincia de Córdoba Centro de Perfeccionamiento Ricardo C. Nuñez)

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