Banco Provincial de Córdoba

Bono Agrícola Industrial de Un Peso Moneda Nacional emitido por el Banco Provincial de Córdoba el 1 de Enero de 1889, impreso en los talleres de American Bank Note Company de Nueva York. Anverso: leyenda principal Banco Provincial de Córdoba y valor 1 Uno sobre diseño ornamental Sección Hipotecaria. Dos ángeles sosteniendo cinta con leyenda Bono Agrícola Industrial sobre texto “La Sección Hipotecaria Agrícola e Industrial del Banco Provincial de Córdoba Pagará al Portador de este Bono 1 Un Peso 1 Moneda Nacional. Sin firmas del Contador y Gerente del Banco. A la izquierda imagen del Presidente en ejercicio (1886–1890) Miguel Ángel Juárez Celman en óvalo con leyenda Córdoba, Enero 1 de 1889. Sobre la izquierda imagen alegórica de un granjero junto a un caballo negro y una paloma blanca. Reverso: edificio de dos plantas en rectángulo flanqueado por el valor “1” y leyenda Banco Provincial – De Córdoba todo en marco ornamental. Impresión litográfica sobre papel blanco de 14.5 x 7 cm en tinta negra sobre fondo verde en el anverso e impresión monocroma verde en el reverso. Billete de emisión desconocida, muy escaso en muy buen estado de conservación con un doblez central y dos grietas muy pequeñas en el borde inferior.
Córdoba ciudad, República Argentina.


(Aporte y texto de Mariano Aliaga/Posted on October 29 2019)
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Banco Provincial de Córdoba

El establecimiento definitivo del Banco Provincial de Córdoba se produjo el 24 de Setiembre de 1873, abriendo sus puertas en un acto solemne.
La tenaz perseverancia del doctor Garzón había triunfado mostrando cuánto puede una buena intuición servida por una voluntad firme y constante.
Su discurso inaugural, sincero hasta la ingenuidad, merece conservarse como eco de una pura y lejana voz, inspirada en la rectitud y el patriotismo:

''La última vez que acepté el Ministerio de hacienda —decía— fue impulsado únicamente por deseo de ver realizada esta institución. Vosotros conocéis los motivos que la han demorado. Esos motivos puramente excepcionales y ajenos a mi voluntad, han impedido que el acto que celebramos hoy se hubiera verificado ya.
He dicho una perturbación momentánea, porque fracasada la operación de crédito que debía dar por resultado la creación de un Banco con un capital considerable, no desmayé por esto y contraje mi atención a buscar el medio que permitiera llevar a cabo un hecho que era ya cuestión de honor para mí y para la Provincia.
No es un Banco de Estado el que se ha formado, terminaba, no: esto trae siempre desconfianzas y temores que no dejan de ser fundamentados: hemos realizado la verdadera expresión de la ciencia económica, un banco de todos para todos.
Hoy está realizado, gracias al Todopoderoso que me inspiró esta idea, que me sostuvo en ella para vencer todas las dificultades y resistencias que surgieron, y que ahora me permite ver realizada la obra que tantos sacrificios ha costado, gracias también a la Cámaras y al eficaz apoyo de los buenos ciudadanos.
Que el cielo nos permita gozar a la sombra de la paz, de los benéficos resultados que de este establecimiento esperamos''.

El Banco se abrió con un capital de cien mil pesos bolivianos y bajo los auspicios de un Directorio compuesto por los señores David Carreras, Eliseo Soaje y Antolín Funes, elegidos por los accionistas, y los señores Carlos Bouquet y Tristán Malbrán nombrados por el gobierno, bajo la presidencia del señor Carreras. Tocóle iniciar sus operaciones durante uno de los peores años mercantiles que han experimentado los países del Río de la Plata, agravado por las convulsiones políticas de 1874 y por la oposición tenaz y activa que no cejaba en sus esfuerzos por minar el crédito del establecimiento. Y sin embargo, el 31 de diciembre de ese año contaba ya con 329 depositantes de todas las clases sociales que representaban 2.144.000 pesos bolivianos y realizaba una ganancia de más del 14 % de su capital realizado.
Atravesó la crisis del 75 y 76 reconcentrándose en ciertos momentos por la supresión de préstamos y descuentos y la exigencia de mayores amortizaciones elevando además de10 al 12 % la tasa del interés, lo que le permitió realizar ganancias del 21 % y repartir dividendos del 18 %. El Directorio se preocupaba ante todo de afirmar el crédito del establecimiento y de asegurar los sorprendentes resultados obtenidos, aunque no olvidara completamente la protección de los gremios comerciales.
El año 1877 se acentuó el período de declinación de la crisis, y terminada ésta el Banco se encontró con plétora de dinero a principios de 1878, circunstancia que le obligó a bajar nuevamente hasta al 8 % el interés de sus préstamos. En los cuatro años transcurridos había repartido a los accionistas dividendos equivalentes al 54 % del de las cuotas abonadas, sin que por ello las acciones hubieran llegado a cotizarse a más del 75 % de su valor nominal. La causa de este curioso fenómeno se explica fácilmente considerando que los primitivos accionistas fueron, con escasas excepciones, los amigos del gobierno empeñado en crearlo, los cuales se suscribieron por cantidades superiores a sus recursos reales. Llegado el momento de abonar las cuotas veíanse obligados a vender las acciones que no podían servir, y el exceso de la oferta en un mercado todavía reacio, producía el apuntado descenso de la cotización.

('Bancos Oficiales de Córdoba en el Siglo XIX')(Manuel E. Río / 1972)
Banco de la Provincia de Córdoba.

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