Observatorio Astronómico de Córdoba

El círculo meridiano Repsold. Córdoba ciudad. República Argentina.

(Historia del Observatorio Astronómico de Córdoba│Santiago Paolantonio / Edgardo R. Minniti Morgan)(Historia de la Astronomía│https://historiadelaastronomia.wordpress.com/)
(https://historiadelaastronomia.files.wordpress.com/2008/12/historia-del-ona1.pdf)
(Archivo OAC)(Digitalización│Santiago Paolantonio / Edgardo R. Minniti Morgan)

Observatorio Astronómico de Córdoba

A fines del siglo XIX, cuando en los ámbitos universitarios o intelectuales europeos se hablaba de Argentina, automáticamente se pensaba en Córdoba. Era para entonces la ciudad, expresión de lo mas avanzado en ciencias en Latinoamérica y los investigadores europeos, tanto de los cielos, como de la tierra, se apoyaban en las obras realizadas por el Observatorio Nacional Argentino (ONA). Así también, Córdoba fue marco de referencia e interlocutor obligado, de cuanta acción se desarrolló en América al sur de Río Grande, para encausar en los respectivos países, centros de investigación de distinto nivel, aún en aquellos que contaban con los mismos antes del emplazamiento de los cordobeses, como ocurrió con Brazil, Méjico y Chile, que no alcanzaron el grado de desarrollo y producción logrado en esta ciudad de Córdoba, en solo medio siglo.
En la última mitad del siglo XIX, la política científica planeada en la Argentina encuentra su máxima expresión con la creación del Observatorio Nacional Argentino y la Academia Nacional de Ciencias, de la mano del presidente Domingo F. Sarmiento y su ministro Nicolás Avellaneda.
El Observatorio Nacional Argentino (ONA), inaugurado el 24 de Octubre de 1871 en la ciudad de Córdoba, tuvo como primer director al astrónomo norteamericano Benjamín A. Gould.
El principal trabajo que se planteó fue la realización de un catálogo de las posiciones precisas de las estrellas del cielo austral, para lo cual se adquirió un círculo meridiano Repsold que aún puede ser admirado en el Observatorio en su emplazamiento original.
Otra de las labores previstas fue la toma de fotografías de cúmulos de estrellas brillantes y dobles del sur, con el propósito de obtener posiciones estelares y eventualmente sus movimientos propios.
La realización de este trabajo y sus resultados, por diversas razones, han sido ignorados por los historiadores de la astronomía, pasando al olvido aún en Argentina.

La idea
En la década de 1870, la fotografía astronómica estaba en sus inicios y pocos astrónomos dedicaban su tiempo a esta actividad. Sin embargo, fijar en una placa de vidrio las imágenes de muchas estrellas en un pequeño intervalo, para luego disponer del registro en forma permanente para su medición precisa en cualquier momento y tantas veces como se quisiera, haría que esta técnica fuera con el tiempo extensamente utilizada exitosamente. La fotografía no le era extraña al Dr. Gould, quien se había sido interiorizado de la misma por el propio F. Arago en París, en oportunidad de su viaje de estudios realizado en la década de 1840. La inmensa ventaja de la fotografía le resultó sumamente tentadora, en especial teniendo en cuenta el hecho de que previendo no poder medirlas durante su permanencia en Córdoba, la que estimaba en tres años, podría guardar la información y diferir la tarea hasta su retorno a EE.UU.
Gould contaba con experiencia en medición y análisis de placas, por los trabajos que había realizado en la década de 1860, sobre los cúmulos estelares Pesebre y Pléyades, fotografiados por Lewis Morris Rutherfurd en Nueva York entre febrero y abril de 1867. A través de ésta, el futuro director del ONA se convenció de su gran utilidad y lo concibió como el gran trabajo de su vida. Cuando Domingo F. Sarmiento le solicitó el proyecto científico para el futuro Observatorio, Gould incluyó la fotografía de cúmulos estelares abiertos. Es claro que le otorgó gran importancia pues estando el sanjuanino en Nueva York como Embajador, procuró ponerlo al tanto de esta novísima técnica y su importancia. El miércoles 3 de Abril de 1866 lo invitó a la casa de Rutherfurd, astrónomo aficionado de gran fortuna, en el 179 de la 2da Avenida, Nueva York, a la que asistieron importantes personalidades. En esa oportunidad se le mostró los talleres y el telescopio fotográfico propiedad del anfitrión. Gould puso a Sarmiento al tanto de las virtudes de las técnicas fotográficas. Como broche de oro, Rutherfurd le obsequió una espléndida fotografía de la Luna realizada por él en 1865. Esta ampliación, autografiada por el autor, se encuentra hoy en el Museo Histórico Sarmiento. Otra similar regalada a Gould en la misma oportunidad se exhibe en el Observatorio Astronómico Córdoba, luego de ser rescatadas del olvido por los autores.

El comienzo
Mr. Rutherfurd, había inventado un método para fabricar lentes corregidas para la zona azul del espectro. Logró así en 1865, un objetivo de 28,6 cm de diámetro, que funcionó excelentemente, y posibilitó el inicio triunfal de la fotografía astronómica. En la época en que Gould fue designado como director del ONA y se dispone a viajar a la Argentina, Rutherfurd, había encargado al óptico Henry G. Fitz, constructor de la novedosa lente, otra de mayor diámetro (33 cm), entregando como parte de pago la vieja. Feliz coincidencia le llamó Gould a esta circunstancia, pues le permitió adquirir sin demoras y con garantía de excelente funcionamiento, un probado objetivo que junto al nuevo de Rutherfurd, eran los dos únicos existentes.
Estos hechos permiten especular que no se trató de ninguna coincidencia, sino algo premeditado que permitió concretar los trabajos fotográficos en Córdoba. La fotografía estelar fue la principal razón para la compra del Gran Ecuatorial, telescopio que sería por muchas décadas el más poderoso del observatorio, aunque no el más usado, ni el más productivo. La parte mecánica de este instrumento fue fabricada por Alvan Clark e Hijos de Cambridge, poseía relojería para compensar el movimiento de la bóveda celeste, diseñado sobre una modificación del sistema Fraunhofer. Este sistema, aunque adecuado para la observación visual, tuvo que ser mejorado y modificado en reiteradas ocasiones para su empleo en fotografía.
Luego de estas costosísimas compras (así como de los restantes instrumentos), teniendo en cuenta que faltaba aún construir el edificio y el escaso presupuesto inicial destinado al Observatorio, resultó evidente que sería imposible concretar de inmediato los trabajos fotográficos planeados.
Al llegar a la Argentina, Gould, convencido de lo promisorio del trabajo y decidido a concretarlo durante la programada corta estadía, propone encararlo como una empresa personal. Por esta razón solicitó permiso al Ministerio Avellaneda para usar el gran refractor con ese propósito en sus tiempos libres, pedido contestado favorablemente. Esta solicitud fue una simple formalidad pues la intención había sido planteada al Presidente Sarmiento y al Ministro a su llegada en Buenos Aires. En este momento el proyecto que era institucional se convierte en uno personal. Contando con el telescopio y su objetivo, restaba adquirir los accesorios y drogas necesarios, además de contratar al fotógrafo que realizaría las exposiciones. Para ello solicitó ayuda a sus familiares y a los buenos hombres que estén dispuestos a contribuir con unos miles de dólares para el avance de la Astronomía, tal como lo pidió en la carta del 26 de Abril de 1871 publicada en el American Journal of Science and Arts. Siendo los parientes por parte de su esposa poderosos en la política y la economía en los Estados Unidos, no tuvo problemas en conseguir la suma requerida. En Diciembre de aquel año logró una suscripción equivalente a 12.000 pesos fuertes, más que suficientes para este trabajo. Sin embargo, el aporte nunca llegó a concretarse por la crisis económica que sufrió el país del norte como consecuencia de la guerra civil. Su madre y su suegro le ofrecieron afrontar los gastos; 'cariñoso ofrecimiento' que Gould rechaza.
Alentado sin embargo por este respaldo, encara él mismo los gastos iniciales. No teniendo medios ni tiempo para preparar todo antes de su viaje a Córdoba, encomienda a su amigo Mr. Rutherfurd las tareas necesarias; éste contratará además el fotógrafo, adiestrándolo en el arte de la fotografía astronómica. Dicha persona tendrá la responsabilidad de transportar a la Argentina todas las drogas y aparatos necesarios para el cumplimiento de su cometido. Mientras el Dr. Gould dedica los primeros meses en Córdoba a la construcción del edificio del Observatorio e instalación de los instrumentos, y a las observaciones necesarias para la futura Uranometría Argentina, Mr. Rutherfurd ya había contratado en Nueva York al que sería el primer fotógrafo del Observatorio, el Dr. Kurt Schulz Sellack, de algo más de 30 años de edad, con estudios en física. Instruyéndolo en los métodos y procedimientos de la fotografía astronómica por medio de su asistente Mr. Chapman. Sellack sale para Córdoba contratado por 18 meses a partir de Diciembre de 1871; llega al país el 1 de Marzo de 1872, antes de lo esperado por Gould según sus propias palabras.
Pese a ello demora bastante en llegar al Observatorio, pues debe sufrir en Rosario una cuarentena precautoria de unos 15 días, por la epidemia de fiebre amarilla. Antes de su arribo, Gould prepara un pequeño laboratorio. Lo primero que hace cuando Sellack llega a Córdoba es darle las últimas instrucciones sobre fotografía estelar. La prensa informa de los trabajos de Rutherfurd sobre las fotografías de planetas y estrellas, anticipando los futuros éxitos de los trabajos similares que se realizarán en el Observatorio.

El desastre
Recién en Abril se desembala la caja conteniendo el preciado doblete astrográfico. Esta había llegado ya hacía bastante tiempo, junto con los bultos que contenían relojes y otros elementos, sin que fuera abierta, seguramente para protegerla del polvo durante la construcción del edificio del observatorio. El desastre sobrevino: la lente del doblete confeccionada en vidrio flint, estaba quebrada en dos partes casi iguales siguiendo una línea irregular. Durante mucho tiempo Gould lamentó esta desgracia, más allá de su costo, el hecho implicaba una dilación muy grande en el comienzo de los trabajos del programa tan caro al astrónomo. Sellack intentó recuperar la lente rota, diseñando un dispositivo complejo que permitía posicionar las partes de la lente en su lugar.
La reparación no fue del todo satisfactoria, pese a los esfuerzos realizados; la mayoría de las veces se obtenían imágenes dobles similares a las formadas por un heliógrafo. A pesar de esto se lograron 109 placas que fueron muy poco aprovechadas posteriormente. A fines de 1872, Sarmiento autoriza la compra de un objetivo similar al roto, haciendo uso del dinero destinado a instrumental para 1873. Gould previendo esta autorización, encargó anticipadamente la construcción de la nueva lente en diciembre de 1872 a Fitz Hijo, el menor de los hermanos, –H. G. Fitz había fallecido‐, entregando como parte de pago la rota. Mr. Rutherfurd colabora realizando los cálculos necesarios y supervisando su construcción. Esta lente llega desde Nueva York el 25 de Marzo 1873. Mientras esto ocurría, el Dr. Sellack se convierte en profesor de Física en la Facultad de Ciencias Exactas. A partir de ese momento se presentan diversos problemas entre éste y Gould que derivan en una fuerte enemistad. Sellack no solo no cumple con el trabajo, sino que las pocas fotografías que realiza, en especial de la Luna, las publica sin autorización y sin dar méritos a Gould, lo que desencadena una serie de notas que terminan con la destitución de Sellack. Solo tres días antes de la destitución del primer fotógrafo, la desgracia llega a la familia del Director, cuando en un accidente mueren sus dos hijas mayores junto con la institutriz que las cuidaba.
Muy afectado por ello, Gould toma su primera licencia; y junto a su familia viaja a EE.UU. en el segundo semestre de 1874. Dadas estas circunstancias, el proyecto se demora y Gould ya no puede financiarlo. Finalmente tanto los elementos como los honorarios de los fotógrafos fueron costeados por el Gobierno Argentino, convirtiéndose nuevamente en una investigación institucional.

Los fotógrafos
Durante su estadía en EE.UU. contrata al segundo fotógrafo, John A. Heard, que luego de ser instruido por Rutherfurd en Nueva York viaja a la Argentina. Se incorpora de lleno al equipo en Córdoba, tomando fotografías desde mayo de aquel año hasta finales de 1876; entre sus trabajos se encuentran las imágenes de la Luna que fueron premiadas en la Exposición de Filadelfia. Problemas de salud que ya tenía antes de llegar a Córdoba, pulmonía conforme los registros oficiales, obliga a Heard a regresa a su país natal en Diciembre de 1876. El tercer fotógrafo del observatorio fue Edwin C. Thompson, contratado en 1880 cuando Gould viaja a Europa como convencional y desde allí a Estados Unidos. Este asistente toma fotografías entre mayo de 1881 y agosto de 1882. Pero la suerte no acompaña a este emprendimiento, Thompson también renuncia por enfermedad el 21 de Septiembre de 1882. En el lapso en que está en el Observatorio, Thompson enseña al ayudante Williams Stevens las técnicas fotográficas; éste se encarga de terminar el trabajo entre Septiembre y Noviembre de 1882. En todo ello, Gould se limita a la confección de las listas de los objetos a observar, el control y revisión de las impresiones obtenidas y la dirección general; constituyendo el trabajo realizado índice de la responsabilidad y capacidad técnica de las personas empleadas.

Fotografías Cordobesas
Al retornar a su patria en Enero de 1885, Gould ofrece efectuar las mediciones de las placas en Estados Unidos. Este ofrecimiento fue aceptado, otorgándole el Gobierno Nacional el permiso correspondiente para sacarlas del país. Gould dedica mucho tiempo a la medición, cómputo y preparación de la publicación de este extenso trabajo, restándolo a la publicación del Astronomical Journal, que tanto apreciaba. Las primeras mediciones se repiten a partir de 1885, pues fueron mal realizadas en su ausencia, a juicio de Gould, pese a las precisas instrucciones que dejó en 1883. Terminan recién en 1889 las mediciones sistemáticas de las placas cordobesas.
Lamentablemente Gould no llega a ver concluido el trabajo, pues lo sorprende la muerte. Los herederos confían las mediciones y cómputos que restaban, que no eran muchas, así como la preparación del manuscrito faltante a George E. Whitaker, quien fue ayudante del sabio durante sus últimos 11 años de vida. La publicación final la controla su amigo Seth C. Chandler de la Academia Nacional de Ciencias de EE.UU.
En total se midieron 281 placas, conteniendo 11.000 estrellas diferentes de 37 cúmulos. También se midieron 315 planchas con 96 estrellas dobles distintas. Solo una fracción del número total de placas. A partir de Abril de 1885 el gobierno Argentino, gira mensualmente el sueldo del puesto de fotógrafo y computador que se encontraba vacante, para pagar las mediciones y cómputos de las placas. Se hace cargo además de la publicación bilingüe que forman el Volumen XIX de los Resultados del Observatorio Nacional Argentino, denominado ''Fotografías Cordobesas''. Lo edita The Nichols press, Thos. P. Nichols en 1897. Además de los resultados se agregaron mapas de todos los cúmulos, dibujados por Paul S. Yendell, con una escala de 1 mm = 6, y luego reducidos a 1/3 o 1/4 aproximadamente al imprimirlos por foto ‐ litografía Messrs. Geo. H. Walker & Co., de Boston. Las placas quedaron por largo tiempo olvidadas en el Harvard College Observatory, donde se encuentran en la actualidad. Su estado es variables, existiendo un gran porcentaje en buenas condiciones.
Ya en la ''Fotografías Cordobesas'' se menciona que en algunas se había ampollado o desprendido parcialmente la emulsión. El valor de estas placas más allá del histórico, es científico, pues brindan una base de tiempo de unos 120 años. En especial teniendo en cuenta que aún hoy existe el objetivo con el que se obtuvieron.
Las ''Fotografías Cordobesas'' fue un emprendimiento iniciado por Gould que terminó siendo del Observatorio Nacional Argentino, apoyado y pagado por el Gobierno Nacional, tanto en lo que concierne al instrumental, placas y drogas, fotógrafos, medición de las placas y publicación de los resultados. Queda por lo tanto, aún hoy, pendiente la devolución de la colección de placas a su legítimo dueño. El premio y el olvido En los últimos días de su gobierno, Sarmiento promovió la aceptación de las invitaciones a las exposiciones de Londres, Filadelfia y Santiago de Chile. En especial la que nos interesa, la de Filadelfia, que tendría lugar en 1876 durante los festejos del centenario de la independencia de Estados Unidos. Gould se entera de que entre los objetos destinados a ser enviados a Filadelfia se hallaban las fotografías lunares realizadas por el Sr. Sellack. Sumamente contrariado por este hecho, rápidamente envía una carta al Presidente de la Comisión, pidiendo el retiro de las fotos y el envío de las obtenidas por Heard, las que indica son muy superiores. En una velada advertencia comenta que en Estados Unidos están bien enterados del triste asunto vinculado con su obtención.
Inquiere además sobre quien propuso el envío de las fotos de Sellack. Para asegurar su propósito envía una copia al Ministro Onésimo Leguizamón, que también era delegado de la comisión organizadora. Logra su objetivo. Las fotografías enviadas fueron tomadas en la primera época por Heard con la nueva lente. La mostraban, una en cuarto menguante con hermosos contrastes entre las montañas iluminadas y los valles en sombra; otra casi en llena, destacando las regiones brillantes y los ‘maria’ oscuros. Las placas fueron dejadas en aquélla ciudad por una cuestión de seguridad; y nunca regresaron al país estando hoy depositadas en Harvard.
Estas tomas merecieron un premio, el diploma cuelga todavía orgulloso, en una de las paredes del hall de entrada del Observatorio.

Palabras finales
Esta obra del Observatorio Nacional Argentino, pionero en muchos aspectos, puede ser considerada como la primera realizada en forma sistemática y a gran escala. La misma no ha sido suficientemente valorada, descuidando la mayoría de los historiadores ubicarla en el lugar de honor que merece, por los extraordinarios logros para el país y la ciencia universal. No es ajena a ello la imposibilidad de muchos hombres públicos de igualar el mérito alcanzado, de que fue una magnífica obra del interior y el hecho de estar comprometidos extranjeros en la empresa, justo cuando comenzaba a manifestarse el crudo centralismo nacionalista portuario, que olvidó la intervención foránea en la formación del país, cuando se escribió la limitada historia oficial.
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Domingo F. Sarmiento presta juramento en el Congreso el 12 de Octubre de 1968. Ya es Presidente consagrado y entre codazos y apretones recibe el mando de manos de Mitre en un acto populachero poco solemne.
El 11 de Octubre de 1869 se sanciona la Ley 361 de Presupuesto para 1870. En su artículo 5º inciso 16º figura: ''Obsrvatorio Astronómico de Córdoba, pesos fuerte 31.980'', partida asignada al Ministerio de Avellaneda.
Cumplido este paso, el 29 de Diciembre se emite el decreto designando al Dr. Benjamín A. Gould director, con un sueldo anual de 5.000 pesos, y autorizándolo a contratar dos auxiliares por 2.000 y 2.500 pesos.
Algunos autores opinan que la fecha de este decreto debería ser tomada como fecha de fundación del Observatorio. Sin embargo, si se adopta el mismo criterio que para la Academia Nacional de Ciencias, que elige como fecha de su fundación la correspondiente a la promulgación de la ley Nº 322, debería fijarse como tal la del ONA el 11 de Octubre de 1869.
Entienden los autores que la elección justa es la actualmente admitida, el Martes 24 de Octubre de 1871, acto de inauguración, luego que se suspendiera el Domingo anterior por lluvia, cuando Sarmiento en su discurso formalmente sentencia:
''Podéis, señor profesor Gould, dar principio a vuestros trabajos. Señoras y Señores: Queda inaugurado el Observatorio Astronómico Argentino''.

Nota:
He aquí un muy breve resumen de la exquisita como extensa labor de investigación realizada por los Sres. Santiago Paolantonio (Ingeniero, Profesor, Investigador del Observatorio-UNC) y Edgardo Ronal Minniti Morgan (Poeta, Escritor, Historiador y Divulgador Científico).
(paolantoniosantiago@gmail.
com)(erminniti@hotmail.com)(minnitimorgan@yahoo.com.ar)

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