Jardín Florido

Fernando Albiero Bertapelle, más conocido como Jardín Florido, fue un popular personaje que se hizo curiosamente célebre por sus elogios a mujeres que transitaban la vía pública en la ciudad de Córdoba durante la primera mitad del siglo XX.
Según nota publicada en la página de la Revista Mistura, Jardín Florido vivió en barrio Alta Córdoba en la calle Antonio del Viso al 738. Se paseaba por el centro de nuestra ciudad, preferentemente en
9 de Julio y Rivera Indarte, profiriendo galantes y poéticos piropos a las bellas mujeres que pasaban a su lado, mientras levantaba levemente su galera.
De la vida de este hombre se comienzan a tener noticias cuando arriba a la ciudad de Córdoba y comienza a trabajar de mozo (mesero) en las confiterías más elegantes del centro de la ciudad.
Es sin embargo en 1936 cuando comienza a llamar la atención de la gente. Ese año el político y abogado Aguirre Cámara traba amistad con Bertapelle y consigue que se le dé el puesto de camarero en el Jockey Club cordobés. El Jockey Club era en esos tiempos, en todo el país, uno de los clubes exclusivos de la ''aristocracia''. Cuando Bertapelle salía de trabajar lo hacía vistiendo a imitación —casi paródica— de los antiguos personajes de abolengo, esto es: vestido con frac, galera (chistera o sombrero de copa) y un bastón rematado con una bola de billar de marfil a modo de empuñadura.
Al curioso atuendo le añadía un aún más curioso ramillete de flores que prendía de las solapas, aunque lo más llamativo de todo era su recorrido cotidiano casi ritual, efectuado durante décadas por la calle 9 de Julio -por entonces la vía más comercial y concurrida de la ciudad-; y en toda ocasión que se encontraba con una mujer atractiva Bertapelle le decía barrocos piropos, casi gongorinos, genuinos florilegios llenos de curiosa inventiva.

En los años '50, ya teniendo un nuevo trabajo en una inmobiliaria logro cumplir su sueño de adquirir un automóvil de lujo Packard, al cual adornó con un par de floreros a los costados.
El 9 de julio de 1968 el canto de aquellas palabras floridas se apago junto a la vida de Bertapelle, pero su recuerdo sigue intacto como patrimonio de Córdoba.

(WF, INC.)
http://eltemplodeselene.blogspot.com.ar/2008/06/la-leyenda-de-jardn-florido.html

Jardín Florido

Fernando Albiero Bertapelle, más conocido como Jardín Florido, fue un popular personaje que se hizo curiosamente célebre por sus elogios a mujeres que transitaban la vía pública en la ciudad de Córdoba durante la primera mitad del siglo XX.
Según nota publicada en la página de la Revista Mistura, Jardín Florido vivió en barrio Alta Córdoba en la calle Antonio del Viso al 738. Se paseaba por el centro de nuestra ciudad, preferentemente en
9 de Julio y Rivera Indarte, profiriendo galantes y poéticos piropos a las bellas mujeres que pasaban a su lado, mientras levantaba levemente su galera.
De la vida de este hombre se comienzan a tener noticias cuando arriba a la ciudad de Córdoba y comienza a trabajar de mozo (mesero) en las confiterías más elegantes del centro de la ciudad.
Es sin embargo en 1936 cuando comienza a llamar la atención de la gente. Ese año el político y abogado Aguirre Cámara traba amistad con Bertapelle y consigue que se le dé el puesto de camarero en el Jockey Club cordobés. El Jockey Club era en esos tiempos, en todo el país, uno de los clubes exclusivos de la ''aristocracia''. Cuando Bertapelle salía de trabajar lo hacía vistiendo a imitación —casi paródica— de los antiguos personajes de abolengo, esto es: vestido con frac, galera (chistera o sombrero de copa) y un bastón rematado con una bola de billar de marfil a modo de empuñadura.
Al curioso atuendo le añadía un aún más curioso ramillete de flores que prendía de las solapas, aunque lo más llamativo de todo era su recorrido cotidiano casi ritual, efectuado durante décadas por la calle 9 de Julio -por entonces la vía más comercial y concurrida de la ciudad-; y en toda ocasión que se encontraba con una mujer atractiva Bertapelle le decía barrocos piropos, casi gongorinos, genuinos florilegios llenos de curiosa inventiva.

En los años '50, ya teniendo un nuevo trabajo en una inmobiliaria logro cumplir su sueño de adquirir un automóvil de lujo Packard, al cual adornó con un par de floreros a los costados.
El 9 de julio de 1968 el canto de aquellas palabras floridas se apago junto a la vida de Bertapelle, pero su recuerdo sigue intacto como patrimonio de Córdoba.

(WF, INC.│Wikimedia Foundation, Inc.)(http://
eltemplodeselene.blogspot.com.ar/2008/06/la-leyenda-de-jardn-florido.html)

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