Arte│Argentina de Antaño

Alberto Olmedo en su caracterización de Capitán Piluso. Canal 7 Televisión Pública, con el presentador Augusto Bonardo. Año 1962.

Dpto. Documentos Fotográficos. Álbum Aficionados. Inventario 290601. Buenos Aires. Argentina. (AGN│Archivo General de la Nación)

Arte│Argentina de Antaño

La Historia de las Artes Plásticas en Argentina
(por Equipo Editorial · Artículo de la columnista invitada María Teresa Constantín para surdelsur.com)

1- Artes Plásticas en el período prehispánico
En las Artes Plásticas en el Período Prehispánico se destacan las culturas del noroeste, consideradas como las que alcanzaron el más alto grado de desarrollo antes de la llegada de los españoles. Eran agroalfareras, basaban su economía en el trabajo de la agricultura y conocían las técnicas de la cerámica, metales y textiles. Ubicados fundamentalmente en los valles de Catamarca y Salta; llevaban una vida sedentaria, se juntaban en grupos que mantenían una considerable cantidad de población y una organización social más compleja que la de los pueblos de la Patagonia y el Litoral. A su vez, este período se divide en: Temprano y Medio (antes del 900 d.C.) y Tardío (900 – 1480 d.C.).
Sobresalen las culturas de La Ciénaga, Condorhuasi, del oeste de Salta; La Aguada (período medio) ubicada en Catamarca, sur de Salta y norte de la Rioja hasta el norte de San Juan; Belén y Santa María (1000 de la era cristiana) se localizaron en los valles del oeste catamarqueño y en los de Yacavil y Calchaquí respectivamente. Cerámicas decoradas con figuras geométricas, imágenes reales o fantásticas; vasos efigies que representan seres humanos o animales; urnas policromadas o grandes discos de metal decorados con figuras esquemáticas limitadas por líneas de relieves, conforman la producción de estas culturas que, actualmente, se hallan dentro del patrimonio de la división de Arqueología del Museo de La Plata. Las culturas nativas dejaron también su testimonio en grutas y abrigos de las montañas: Salta, San Luis, Tucumán, Jujuy, Córdoba y la Patagonia son las zonas argentinas que ofrecen muestras de arte rupestre.

2- Pintura Argentina Colonial
El rasgo que caracteriza a la pintura argentina colonial es, como sostiene Héctor Schenone, “El predominio de lo religioso… y la funcionalidad que se otorgó al arte como instrumento persuasivo y transmisor de ideas”. Artistas y artesanos trabajaron en función de una comunidad cuya vida social estaba centrada en el templo.
La Iglesia misma era una manifestación de esos valores: fachadas-retablo eran el nexo entre los hombres y el espacio sagrado, al interior, los retablos repetían esta función y en ellos los artistas coloniales lograron notables exponentes. Numerosos artistas de origen español e italiano, llegaron a estas tierras y realizaron pinturas y esculturas religiosas y retratos de personajes de la Iglesia y de funcionarios civiles. Merece destacarse que desde el siglo XVII, también llegaron a Buenos Aires numerosos envíos de obras provenientes de talleres europeos. Una mención especial merece la labor de la Compañía de Jesús: sus arquitectos hicieron templos y edificios para su orden, pero también para otras, e incluso edificios civiles. Entre esos hombres cabe destacar a Andrés Bianchi (1677-1740). Los autores de la pintura argentina colonial fueron los pintores jesuitas. Trabajaron en las ciudades del Río de la Plata, Tucumán y Paraguay, incorporando pinturas y esculturas a los templos y, dedicándose también a la formación de indígenas, mestizos y negros en sus talleres. Numerosos son los nombres y testimonios de su producción, que trascendieron el tiempo y llegaron hasta la época actual. Entre ellos citaremos sólo a un artista: el jesuita alemán Florián Paucke (1719-1789), se conservan en Austria las ilustraciones acuareladas de sus memorias, éstas son un completo registro de la Argentina colonial: trajes de soldados y civiles, costumbres y usanzas de los indígenas, la vida cotidiana, útiles de labranza, la agricultura y hasta la fauna y la flora.

3- Pintura Argentina de 1810 a 1920 / Pintura Argentina por pintores extranjeros
La pintura argentina de 1810 a 1920 es el período que se inicia a partir de la Revolución de Mayo. Bajo el influjo de las corrientes de pensamiento tomadas de la Revolución Francesa; la temática religiosa, señalada en el período colonial, fue menos abundante. Esta vez, la actividad pictórica se desarrolló fundamentalmente en el retrato y las escenas de costumbres. Los protagonistas de la pintura argentina de 1810 a 1920, fueron un numeroso grupo de artistas extranjeros que visitaron, residieron por algún tiempo o se establecieron en la Argentina; captando en sus obras los tipos y costumbres de la región: Emeric Essex Vidal (1791-1861), Carlos Enrique Pellegrini (1800-1875), Adolfo D’Hastrel (1805-1875), César Hipólito Bacle (1790-1838). Monvoisin (1790-1870) y Mauricio Rugendas (1802-1858). Pintura Argentina por pintores argentinos.
Cabe mencionar también a dos artistas argentinos: Carlos Morel (1813-1894), quien reunió sus escenas de costumbres litografiadas en Usos y costumbres del Río de la Plata (1844-1845), realizó retratos y registró costumbres de la época como: Payada de la pulpería y Combate de caballería en la época de Rosas. Prilidiano Pueyrredón (1823-1873), arquitecto, ingeniero y urbanista, fue uno de los pintores argentinos más notables del siglo XIX; buscó perpetuar las tradiciones de nuestra tierra y las antiguas costumbres de la gran aldea. Entre sus obras pictóricas se encuentra el Retrato de Manuelita Rosas, Un alto en el campo (imagen de portada) y El baño un desnudo demasiado audaz para la época.

Tendencias en las Artes Plásticas de Argentina
Pasado el período de la derrota de Rosas, actuó en Buenos Aires un grupo de artistas que participó activamente en la organización de instituciones artísticas: bajo su impulso se constituyó la Sociedad Estímulo de Bellas Artes, el Museo Nacional de Bellas Artes y la Academia. Resultó habitual, para ellos, el viaje de estudio a Europa.
Evocaremos entre otros a:
Eduardo Sivori (1847-1918), es considerado como el introductor del naturalismo en Argentina. Entre sus obras se destacan El despertar de la criada y, de los últimos años, El bañado con marcadas diferencias en relación a su primera época: una paleta clara con valores tonales altos le permitió lograr un paisaje típico pampeano.
• Angel Della Valle (1852-1903), introdujo en su pintura la temática costumbrista del campo: Gauchos a caballo y La vuelta del malón son dos de sus obras más representativas.
• Reinaldo Giudice (1853-1927) y Ernesto de La Carcova (1866-1927) actuaron en el mismo período. Estos artistas amalgamaron en sus obras elementos del neoclasicismo, romanticismo, naturalismo: un repertorio formal de otro contexto cultural que adaptaron al medio.
• Martín Malharro (1865-1911), regresó de París, a principios del siglo XX. La exposición de sus obras, en 1902, es señalada como el momento de la aparición del impresionismo en la Argentina. Junto a Malharro, Faustino Brughetti (1877-1956), Walter de Navazio (1887-1919) y Ramón Silva (1890-1919), convirtieron el paisaje claro en el protagonista de la pintura argentina.
• Fernando Fader (1882-1935) y los artistas con los que integró el grupo Nexus, intervinieron en la polémica sobre la posibilidad de un arte nacional -que respondía a un debate más general sobre el nacionalismo surgido a fines del siglo XIX- y que alcanzó su punto más álgido en torno a la Exposición Internacional del Centenario de 1910.

4- Pintura Argentina a partir de 1920
La historiografía del arte argentino coincide en señalar la pintura argentina a partir de 1920 como el período en que se produjo la modernización del lenguaje plástico en Argentina. Diversos acontecimientos sostienen esta afirmación: Regresaron a Buenos Aires Emilio Petorutti, el Grupo de París y Alfredo Guttero. Actuaron Xul Solar, los Artistas del Pueblo, el Grupo de la Boca y otras individualidades.
Desde distintos ángulos formales e ideológicos -los artistas que regresaron al país conocían el lenguaje de las vanguardias europeas- , se cuestionó el gusto dominante y sus árbitros: los organismos oficiales. Se fundó Amigos del Arte, organismo que brindó espacio a las nuevas tendencias. Alfredo Guttero fue la figura aglutinante de los jóvenes artistas y se organizó el Nuevo Salón. Para la misma época revistas como Prisma, Martín Fierro, Inicial, Plus Ultra, Claridad y Campana de Palo reflejaron la efervescencia del campo cultural. Convivieron en tensión durante el mismo período obras como las de Fader y Colivadino, portadoras de un lenguaje tradicional, con las de los jóvenes artistas en las que se puede rastrear, con mayor o menor éxito, la modernidad plástica.

De aquí en adelante es imposible, sin caer en omisiones injustas, establecer la lista de artistas y grupos que enriquecen la plástica argentina; todas las tendencias, todas las búsquedas se hallan presentes. Señalaremos algunos hitos, de la pintura argentina a partir de 1920, que marcaron momentos importantes para el arte contemporáneo: En 1944 se publica la revista Arturo, manifiesto a favor del arte concreto. En 1951 se crea la galería Bonino, cuya actuación se extendió incluso fuera del país.
En 1948, se publica la revista Ver y Estimar dirigida por el crítico Jorge Romero Brest, quien en 1956 fue nombrado Director del Museo Nacional y más tarde, en 1963, Director del Centro de Artes Visuales del Instituto Di Tella, convirtiéndose, desde sus múltiples actividades, en impulsor del arte contemporáneo.

(Fuente Equipo Editorial de El Sur del Sur: Argentina: el país, su cultura y su gente. Difusión de la identidad cultural de los argentinos. Dirección General: Arq. Irene Raizboim Farber)(http://surdelsur.com/es/)

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