Misiones de Antaño

Las Cataratas del Iguazú. Misiones. República Argentina. Exposición Internacional de San Francisco, California. Año 1915.
Fecha de publicación: circa 1915. Pintura: Julio Vila y Prades.

Julio Vila y Prades (Valencia, 1873 - Barcelona, 1930) fue un pintor español. Sus estudios los realizó en la ciudad de Valencia, en la Real Academia de Bellas Artes de San Carlos. Fue discípulo de Francisco Domingo Marqués, Juan Peyró Urrea y de Joaquín Agrasot, en Madrid, y asistió al taller de Joaquín Sorolla.
Promovió la pintura española en Buenos Aires y estando en Argentina pintó varias obras como Conduciendo hacienda y Primera Junta, entre otras.

(Biblioteca Nacional Mariano Moreno)(http://www.bn.gov.ar/)(WF INC.│Wikimedia Foundation, Inc.)

Misiones de Antaño

Misiones, el territorio del oro verde -la yerba mate-, en cuyo perímetro se guardan imponentes bellezas. La pluma se detiene y se asombra, y el espíritu se ensancha ante el éxtasis supremo de los múltiples panoramas que el viajero va descrubiendo a medida que se interna en ese paraíso hecho por Dios para orgullo de la patria y satisfacción de los hombres.

Ríos y selvas milenarias, con sus rumores bravíos, salmodían la grandeza de esa región. Las cataratas del Iguazú, tan impresionantes como bellas, y las ruínas del imperio jesuítico, que inspiró a Lugones su obra maestra de honda significación histórica, emulando las de Pompeya y Herculano. Hay en todo ello un vaho de misticismo auroleado por la magnificencia de un paisaje que evoca las épocas idas y pone de manifiesto lo que valía el esfuerzo del hombre que alentaba el ideal de hacer algo por la civilización.

No intentaremos describir lo que aún queda de ese imperio, ya que resultaría imposible superar la pluma del talentoso cordobés, pero diremos que el turista que llega hasta esas ruinas ha de experimentar ondas sensaciones, y mucho mas si conoce el alcance que daban a esa región los discípulos de San Ignacio de Loyola, que por esa misma razón debieron ser expulsados del suelo patrio, donde no podia existir otro dominio que no fuera el esencialmente argentino. Las ruínas de San Ignacio dan un aspecto cabal de la capacidad jesuítica. Pero no es solamente en ese lugar donde existen ruinas.

Diríase que, a medida que se avanza a la vera de los ríos, ha existido el propósito de crear una nueva nación dentro de otra. Es frecuente descubrir los rastros de otras poblaciones indígenas que los fundadores del malogrado imperio habian incorporado ambicionado, con sus explotaciones agrícolas atendidas por los aborígenes. De trecho en trecho se advierten restos de moradas guaraníes, construídas bajo la dirección de los discípulos de San Ignacio, que el tiempo ha respetado.

La ciudad de Posadas, centro dinámico de actividades mercantiles favorecidas por su proximidad con el Paraguay y el estado brasilero de Matto Grosso. Es la capital del territorio y en ella se levantan varios edificios de nuevas líneas arquitectónicas.
La edificación privada se levanta sobre las barrancas del río Paraná, y la oficial en el mismo egido de la ciudad, que cuenta con buenos hoteles, excelentes servicios públicos, institutos educacionales, plazas, paseos, centros de recreación y bibliotecas.

(GPT│Guía Peuser de Turismo Año VIII - Nº 8 - 1949)

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