Jujuy de Antaño

Jujuy. Recua de burros.
Jujuy, República Argentina.

Documentos Fotográficos. Album Aficionados. Inventario 213215. Buenos Aires. Argentina.
(AGN │Archivo General de la Nación)

Jujuy de Antaño

Jujuy, la de los minerales valiosos y las termas milagrosas. De entre el conjunto de las bellezas de la República se destaca por la singularidad de sus panoramas la provincia de Jujuy, que disputa con justicia a diversos estados la primacía de ser casi única en el aspecto de su orografía.

Diríase que si pretendiésemos buscarle un símil en la distribución de sus panoramas, tropezaríamos con la significativa realidad que le dan los dones naturales, porque dentro de su reducido territorio hay concreciones maravillosas, que el poeta canta con amor y el pincel recoge con el éxtasis de sus concepciones policrómicas.
Porque la provincia de Jujuy, fuerza es decirlo, podría cuadrarse frente a sus demás hermanas para discutirles el derecho de poseer todos los climas, don privativo de su envidiable situación geográfica. Mucho se ha dicho de Jujuy, de sus serranías, de sus desfiladeros, de sus quebradas, de sus ríos y arroyos, de sus riquezas minerales, de sus cultivos y de su vegetación.

Las crestas de sus montañas cubiertas de nieves eternas no constituyen ningún obstáculo para la benignidad de su clima.
En rigor, tiene tres zonas netamente distintas. La zona del sudeste, que produce azúcar, bananas, café, es de clima cálido, está a una altura que no llega a los 600 metros sobre el nivel del mar y comprende los departamentos de San Pedro, Ledesma y Santa Bárbara. La zona del centro, productora de legumbres, maíz, alfalfa, vides y naranjas, está a una altura de 1.200 metros, es de clima templado y comprende a los departamentos de la Capital, El Carmen y San Antonio.

La zona norte, productora de duraznos, manzanas, peras, trigo, papas y otras hortalizas, es de clima frío y comprende la Quebrada de Humahuaca y los terrenos bajo riego de Tilcara y Tumbaya.
Podría citarse también la zona del altiplano, de clima sumamente frío, que comprende los departamentos de Rinconada, Yaví, Santa Catalina y Cochinoca. Vale decir, pues, que la provincia tiene los climas que permiten las más diversas labores. Da una idea cabal de ello el hecho de que, mientras en Calilegua, Ledesma y Fraile Pintado se están cosechando zapallitos de tronco, tomates, pimientos y chauchas en agosto, en Tilcara, Maimará y Purmamarca, recién se están preparando los suelos para almácigos y siembra de los mismos productos.

La provincia de Jujuy tiene una extensión de 38.347 kilómetros cuadrados. Allí libraron sangrientas luchas los conquistadores hispanos con los aborígenes, que disputaron largo tiempo el predominio de sus derechos nativos.

Su primera fundación pertenece a Gregorio de Castañeda el 20 de Agosto de 1561, y la segunda a Francisco de Argañaraz el 19 de Abril de 1593. En Noviembre de 1834 se la separó de la provincia de Salta y desde esta última fecha puede decirse que enfiló hacia sus grandes destinos.
Hoy tiene 166.783 habitantes, según el censo de 1947, y sus riquezas metalíferas, agrícolas y ganaderas constituyen un serio aporte a la economía de la República, agrandado en los días que corren con una extraordinaria contribución a la industria siderúrgica argentina. Nos referimos a los importantísimos yacimientos de hierro de Zapla donde se han construido los primeros altos hornos nacionales.

Extraordinaria riqueza largo tiempo dormida en las entrañas de la tierra, ha despertado a la vida industrial prestigiada por las excelencias de la calidad y la cantidad y por la acción decidida de la Dirección de Fabricaciones Militares, que va entregando en forma auspiciosa importantes partidas de ese metal a los establecimientos del ramo para que les sirva de materia prima. De la existencia del mineral de Zapla, sierra que corre paralelamente al nudo central de la cordillera de los Andes de norte a sur, dan una idea estos detalles: diariamente se vienen efectuando coladas normales cuya producción oscila entre las ochenta y ciento diez toneladas de lingotes virgen. Y cabe destacar que las estimaciones efectuadas permiten asegurar que en Zapla hay hierro para más de una centuria de explotación intensa, toda vez que la existencia de tan rico filón está calculada en once millones de metros cúbicos. Hemos querido consignar tan importantes detalles porque ellos forman un nuevo aspecto de la vida jujeña, casi desconocido basta el presente, que infunde nuevos bríos a autoridades y pobladores, ya que es la primera vez que en el país se explotan yacimientos de esa magnitud, que constituyen un aliciente para la balanza económica y una promisoria reserva para el porvenir de la República, que no tendrá que depender tanto de la importación.

Pero dejemos estos aspectos gratos al espíritu argentino y hablemos de los progresos de la provincia y de sus extraordinarias condiciones para el turismo. Digamos de sus bellezas y de sus panoramas serranos. Señalemos la Laguna de Yala, las Termas de Reyes, las del Palmar, el Dique la Ciénaga, Humahuaca, Tilcara, Maimará, Tumbaya y Purmamarca, que el viajero admira y disfruta por la benemérita acción de su clima, y puntualicemos el remozamiento de su ciudad capital definitivamente incorporada hoy a las corrientes de la modernización.
Está situada a una altura de 1258 metros sobre el nivel del mar y edificada en el valle de Jujuy entre los ríos Grande y Chico. Conserva ese dejo de tradición que la hace grata al visitante, pues dentro de su ejido parecen luchar contra los avances de la moderna arquitectura las viejas casas solariegas, en cada una de las cuales hay un recuerdo o una emoción. Pero la modernidad pretende imponerse. Las calles están bien pavimentadas, sus plazas y paseos bien cuidados, sus servicios públicos bien atendidos.

En su casa de gobierno está el Salón de las Banderas. Frente a cada una de ellas palpita un episodio de la historia patria que el espíritu evoca con unción religiosa. En su iglesia matriz se bendijo por primera vez la bandera argentina el 25 de Mayo de 1812. Todavía parece resonar el “!si, juro!” de los bravos paladines de la libertad. Y aun están en la ciudad de Jujuy las escuelas que Belgrano mandó fundar con los 40.000 pesos que el gobierno le obsequió por los importantes servicios prestados a la patria, noble gesto del patricio que la Nación no olvida para ejemplo de potentados argentinos y extranjeros que lograron acumular grandes fortunas en nuestro suelo. Museos. Casa de Gobierno (Salón de la bandera), calle San Martín entre Gorriti y Sarmiento.
En él se conservan trofeos y otras reliquias históricas: la bandera de Belgrano, en su altar patrio; otra bandera azul y blanca, salvada en los desastres de Vilcapugio y Ayohuma; el cuadro del primer juramento de la bandera patria; la campana del Cabildo y el Escudo que en 1813 el mismo General Belgrano mandó pintar con las armas de la patria, para las escuelas que él fundara con los 40.000 pesos que el Gobierno le obsequió por los servicios prestados a la Patria y que destinó para tan benéfica obra.

En el Escudo está escrita esta simbólica leyenda: “Venid que de gracia os da el néctar agradable y licor divino de la sabiduría”. Reliquias y Lugares Históricos. En la Iglesia Matriz, situada en la calle Sarmiento entre Belgrano y San Martín, se bendijo y juró por primera vez la bandera argentina el 25 de Mayo de 1812. Ostenta en su interior un notable púlpito artístico, joya de la antigüedad, tipo indígena. Tiene grabado el árbol genealógico bíblico hasta Jesucristo, los cuatro evangelistas, la escala de Jacob, sus mensuales, y otros detalles simbólicos religiosos, que llaman la atención.

Conserva también la pintura de la época. Contiene el cuadro conmemorativo de la bendición de !a bandera que el General Belgrano donó a Jujuy. En esta misma iglesia se venera también, en su hermosa Capilla Santuario, sencillo camarín, la tradicional efigie de Nuestra Señora del Rosario de Paipaya y Río Blanco. Capitana de los Ejércitos del Norte, ante la que postráronse Belgrano y otros próceres. En la calle Lavalle 265 existe la casa en que fue muerto el general Lavalle, el 4 de Octubre de 1841. En la Plazoleta 28 de Agosto, situada frente a la estación del F. C. N. Gral. Belgrano, existe una pirámide recordatoria del ÉXODO jujeño.

(GPT│Guía Peuser de Turismo Año VIII - Nº 8 - 1949)

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