Catamarca de Antaño

Catamarca. Camino al mercado. S/f.
Catamarca, República Argentina.

Dpto. Documentos Fotográficos. Álbum Aficionados. Inventario 130089. Buenos Aires. Argentina. (AGN│Archivo General de la Nación)

Catamarca de Antaño

Catamarca, la de las bellas montañas y boscosas llanuras. No hay en la República Argentina ninguna provincia pobre. Sin embargo la política de los hombres cometió el craso error de decir que Catamarca era pobre.
Había en la calificación el real exponente de la indolencia de sus gobernantes, entregados a la molicie de la inactividad, mientras el suelo provinciano rebosaba de riquezas minerales y se brindaba generoso a múltiples actividades agropecuarias, a las que se entregaban sus pobladores sin contar con el apoyo oficial, que es premio y estímulo. Así pasaron muchas décadas en ese pedazo de tierra argentina hasta que, movidos por sus mismos habitantes y apenas hace pocos años, sus autoridades comprendieron que había llegado el momento de incorporarla a las corrientes modernas del progreso.
Catamarca es una región privilegiada por sus yacimientos minerales de estaño, plata, plomo, azufre y sus canteras de mármoles.
Sus valles son fértiles y cultivables. Sus plantaciones de olivos y vides constituyen una fuente estimable de recursos.
Su población es laboriosa aunque conserva un apego extraordinario a las costumbres de antaño.
La tejeduría es otra fuente de recursos a la que se hallan entregadas las mujeres, mientras los hombres dedican sus fuerzas a las labores del campo y a algunas industrias. Su extensión territorial es de 71.900 kilómetros cuadrados y su población actual es de 145.216 habitantes.
Ha tenido tres fundaciones: en 1558, por Juan Pérez de Zurita; en 1607, por Alonso de Rivera, y en 1683, por Fernando de Mendoza y Mate de Luna. El 25 de Agosto de 1821 fue separada de Tucumán, a la que perteneció desde el 8 de Octubre de 1814. Posee la provincia espléndidos panoramas serranos en los contrafuertes andinos y zonas boscosas que revelan la fertilidad de su suelo que se brinda en forma fehaciente en los valles de Andalgalá. Catamarca y Parlin. El clima es agradable para los turistas.
La capital de la provincia, en trance de deponer su viejo aspecto colonial, cuenta con edificios de modernas líneas arquitectónicas, aun cuando las casonas de estilo hispánico ponen en ella una nota evocadora del pasado, que resulta grata a la vista del viajero.
La ciudad se levanta sobre la margen derecha del río del Valle. Bien urbanizada, cuenta con excelentes plazas y paseos, instituciones educacionales, bancos, telégrafo, correo, bibliotecas, centros de esparcimiento y con numerosas líneas de automotores que facilitan las excursiones a los lugares más pintorescos de la provincia, donde pueden admirarse los paisajes de Belén, el valle del Aconquija, el Río Las Juntas, la Quebrada, la Gruta y a un sinfín de lugares que llaman justamente la atención de los viajeros, que pueden disponer de cómodos y confortables hoteles, entre el que se encuentra el que mandó construir la Administración de Parques Nacionales y Turismo, que funciona durante todo el año, lo mismo que los otros.
Cabe recordar que nació en Catamarca aquel venerable franciscano que se llamó Fray Mamerto Esquiú, de resonante actuación en la historia patria. Su corazón se halla en el templo de San Francisco de la ciudad capital. Como monumento nacional se conserva en la localidad que antes se llamara Piedras Blancas y hoy Fray Mamerto Esquiú, la casa donde nació el elocuente orador.

(GPT│Guía Peuser de Turismo Año VIII - Nº 8 - 1949)

Ultimas imágenes publicadas

Envíenos sus imágenes!

Agregar archivos
1000 caracteres restantes
fdab570681270a57d9b892246861dd0d.jpg
9b22a357230a1303f7bac08d810d2a1a.jpg
ba702e6dead8553e7a5ca0b5c814b890.jpg
9e6b19da6c27d2e3e6ca9ec90b166731.jpg
3404b1eefab3fe5e73e13fe6c723ac7b.jpg